Carl Voigt en su libro “Excursiones por Sierra Nevada”, escrito en los años 1.889 y 1.890, nos dice: Una vez que se sale de Cenes, el camino atraviesa un tajo y ofrece una hermosa vista del Valle del Genil. Ante los ojos del viajero aparece el ensanche por donde el río Aguas Blancas se precipita al Genil. Por doquier se ha ido construyendo hasta donde era posible, y las márgenes aparecen flanqueadas por alamedas; no muy lejos también se encuentra un pequeño eucaliptal, cuya umbría destaca junto al verdor de los pastos y los chopos.
Casi toda esta zona es propiedad del Vicecónsul, quien en detrimento de sus intereses financieros, decidió instalar su fábrica en este lugar, más alejado de las principales vías de comunicación de la ciudad. Aquí destaca la reluciente blancura de las construcciones en el intenso verdor circundante… Los edificios de la fábrica están ubicados detrás de la confluencia del Genil con el Aguasblancas.








